La realidad es que la Técnica Alexander es bastante más conocida dentro del mundo artístico, (el propio Alexander era actor), y está presente en las más prestigiosas escuelas artísticas de música y actuación, de hecho, yo misma me acerqué a esta Técnica mientras estudiaba mi carrera de violín. Sin embargo es un método de auto-ayuda valiosísimo para cualquier persona de cualquier ámbito, curiosamente a pesar de tener un gran reconocimiento a nivel mundial no es tan conocida como otras actividades corporales. Sin embargo, mejorar la manera en la que vivimos y usamos nuestro cuerpo es muy beneficioso sea cual sea la actividad a la que nos dediquemos y puede contribuir a mejorar enormemente nuestra condición física, sea cual sea nuestra situación actual. El punto de partida son nuestras circunstancias actuales, a partir de las cuales podemos ir mejorando poco a poco.

No se trata de una terapia o una cura pero puede ayudar enormemente en casos de dolores crónicos de espalda y articulaciones, ya que al mejorar la manera en la que usamos el cuerpo, no nos hacemos tanto daño ni lo forzamos tanto en actividades cotidianas, pero es importante tener claro de que las mejoras dependen directamente de la implicación de cada alumno.

Trabajando globalmente, poco a poco, clase tras clase y dependiendo de la implicación del alumno, éste va mejorando su coordinación general y el uso que hace de su cuerpo. Esta mejora se puede aplicar en el día a día a la hora de realizar cualquier actividad física, disciplina corporal, trabajar delante de un ordenador… o simplemente estar en reposo.

En definitiva la Técnica Alexander ayuda a vivir mejor ya que si mejoramos día a día el uso que hacemos de nuestro cuerpo es inevitable que funcione de una manera más eficaz.