Enseñar cómo afinar correctamente a un alumno no tiene tanto que ver con la propia afinación o el lugar exacto donde tiene que ir el dedo, como con la escucha.

Es primordial no enseñar a afinar, sino enseñar a escuchar.

Existen distintos niveles de escucha, y muchas veces al tener que simultanear varias acciones coordinadamente a la hora de tocar un instrumento…el nivel de atención en la escucha se sitúa en “modo automático”. Este modo automático significa realmente que no se está escuchando de verdad, solamente se está oyendo, y claro, como profesores, si insistimos en que el alumno mantenga todas esas acciones coordinadas y además de al “on” en el modo de escucha más activo…todo el sistema entra en sobrecarga y posible colapso, y es lo más normal del mundo.

¿Cómo conseguir entonces que un alumno aprenda a escuchar y aprenda a darle al “on” por iniciativa propia? ¿Cómo conseguir que sea consciente de la importancia que tiene saber escuchar para fabricar sonidos, y que esta toma de conciencia no sea únicamente “porque se lo dice su profe”, sino porque se de cuenta de que es así?

Si lo analizamos racionalmente el tema en sí es muy lógico y relativamente sencillo; la música existe cuando se la escucha, de hecho cualquier sonido existe cuando se percibe, por lo tanto parece inevitable que para crear estos sonidos sea absolutamente necesario escucharlos. Pero la realidad es que cuando un alumno se haya en medio del proceso de construcción de un estudio/escala/pieza…los retos técnicos que se le plantean con el instrumento anulan muchas veces su capacidad de escucha.

La escucha y la partitura

Transformar la notación escrita en sonidos supone un gran reto para los alumnos, y para hacerlo más accesible es fundamental que tengan alguna idea de lo que tienen que lograr. Tienen que oírla.

En los niveles iniciales trabajo siempre primero sin la partitura, cantando y tocando las canciones, y luego leerlas en la partitura se convierte en un juego.

También cuanto más toquen de memoria mejor, la vista es el sentido más desarrollado y a veces anula a los demás sentidos. Salir de la partitura les ayuda a escuchar mejor.

Propuesta de juego

Un día descubrí que a pesar de que yo le estaba dando la referencia con un piano a un alumno, y estábamos repitiendo constantemente el paso de una nota a otra, la cosa no iba bien, la nota nunca sonaba afinada. Me dio por pensar que el problema de este alumno no era cuestión de oído (casi nunca lo es) sino de escucha. Este alumno estaba en “modo automático” y así nunca iba a poder afinar. Así que le propuse lo siguiente:

1-    Primero comenzábamos desde la cuerda al aire, se trataba de una escala, yo tocaba esa nota primero con el piano, y después el alumno.

2-    Después le dije: “Ahora voy a dar la siguiente nota, pero no la toques, sólo escúchala”

3-    Dí la nota

4-    “Ahora fabrícala dentro de tu cabeza, imagina que la tocas”

5-    “Y ahora, tócala”

Este simple juego resulta únicamente si se hace de forma pausada, tanto cantando como tocando, incluso de ambas maneras (cantándola después de “fabricar” la nota dentro de la cabeza y como paso previo a tocarla), y sin incidir demasiado en él. Es muy sencillo, pero especialmente efectivo, imaginar que hacemos algo antes de hacerlo provoca que primero se pare, y después se dirija el pensamiento hacia lo que se va a llevar a cabo, y esto es lo más importante, el proceso, cuando finalmente se lleva a cabo es lo de menos.

De hecho el proceso es lo fundamental, ya que es en ese momento cuando se escucha, que es de lo que se trata de provocar, que el alumno de verdad escuche.

La tranquilidad es fundamental, de hecho la afinación no deja de ser un simple acuerdo, hay que tener siempre muy presente que desafinar no es ningún crimen, así que es muy importante no estresar al alumno y ser capaces de observar en qué punto está para ver hasta dónde podrá llegar en esa clase.

Conclusión

Si se afina, estupendo, y si no, paciencia, poco a poco se irá mejorando, lo importante es que escuche, ya que, como he mencionado antes, prácticamente nunca es problema de oído, sino de escucha.

 

Groove Salad